7 km.
Llegamos a la ermita “dels Peixets” y desembocadura del barranco del Carraixet.
Esta ermita fue construida en 1907 y conmemora un milagro que ocurrió en este lugar. Cuenta la leyenda que un sacerdote al cruzar el barranco perdió las sagradas formas, pero unos peces se las devolvieron portándolas en sus bocas.
Es un edificio de estilo neogótico, con una fachada dividida en tres cuerpos, con ventanales ojivales y tejado a dos aguas. En el lado derecho se puede observar un panel cerámico con la alusión al milagro ocurrido en este lugar.
El entorno paisajístico entre la ermita y el mar es de gran valor aunque es de lamentar la cantidad de basura que los usuarios de la zona y las aguas del carraixet aportan a este pequeño rincón.
El barranco del Carraixet nace en Gátova y recoge aguas de la vertiente sur de la Sierra Calderona. Su cauce, normalmente seco, puede ser destructor en épocas de lluvia. Especialmente son destacables las de 1949 y 1957. En este tramo de la desembocadura hay una aportación de agua procedente de manantiales que favorece la presencia de plantas como el carrizo, la enea y otras que sirven de refugio a aves, donde descansan, se alimentan e incluso crían. Podemos ver la polla de agua, el zampullín común, el martín pescador, la garza real o el ánade azulón y algunas otras que vienen en épocas migratorias.
Si cruzamos el barranco encontraremos, a pocos metros, una barraca didáctica y museo etnológico que permite conocer cómo era una barraca y la vida y costumbres de sus habitantes.
Nuestra ruta no cruza el barranco, sino que sigue su margen derecho por una vía peatonal y ciclista cortada al tráfico motorizado con una cadena, después de pasar la autovía por un paso inferior.